...Aun pasan los días, y tal parece que las cosas vuelven a su curso lentamente. No quería recordar lo sucedido pero la simpleza de cada día aun me hacia recordarlo, no bastaba mas que un detalle para descubrir que las cosas habían cambiado. Faltaban esas grandes cajas de remedios sobre la mesa, el vaso shopero que jamás tuvo cerveza sino solamente una amarga agua de hierbas, esa tos que muchas veces nos despertaba a todos, esos ojos negros de mirada bondadosa simplemente se habían apagado para ya no volver a mirar. Martín se llamaba el abuelo. No bastaba mas que una palabra de el para saber que todo estaba bien, pero de un momento a otro mientras todos a su alrededor estábamos bien, el ya no lo estuvo mas y solo empezó a construir su ultimo camino. Como siempre estábamos los tres, quien más iba a haber en casa, si llovía de una forma que daba miedo. El estero de cerca amenazaba con dejar su curso y desbordarse por cada calle que estuviera cerca, llenando cada casa de ese barro y ese frío que provoca las salidas de agua en invierno. No paso mucho rato mientras yo miraba la ventana con mis ojos de niña de 12 años hasta que el agua cubrió toda la calle, mientras un tronco golpeaba fuertemente nuestra reja intentando derribarla. El agua avanzaba fuertemente por la cuadra, pero nuestra casa, “la blanca de la esquina” firme como cada invierno. Nadie más que el tata tenía ideas tan buenas. Todos los años era el mismo cuento, llovía, se salía el estero y luego el agua entraba a cada casa inundándolas sin piedad. Por esto el tata no encontró nada mejor que construir una barrera que no dejaba pasar ni un milímetro de agua a nuestra casa. Que vergüenza me daba la barrera en la puerta, me cargaba levantar la pierna, era pequeñita y se veía bastante fea, pero gracias a ella siempre mi niñez fue calida hasta en los atemorizantes días de tormenta. Pero esa tarde, ni la fuerte barrera pudo impedir la gran tormenta que se aproximaba para derrumbar todo al paso de una extraña familia. 
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1 comentario:
me gustó chicuela, porque le pones sentimiento :)
y quedó bien bonito el arreglo del blog. Al menos ya no me distraigo con las florecitas, aunque también me gustaban, en parte :P
cariños
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